Invitación…

Nos encontramos. Mas bien, nos tropezamos.
Un auténtico encontronazo.

Te ayudé a recoger las maletas que con el tropezón se habían esparramado.
En un momento dado, mientras recogíamos, nos rozamos las manos…
En ese instante, mos miramos, y nuestros lo dijeron todo, no hizo falta ni hablarnos…

 

Me invitaste a tu hotel, a tomar algo. Lo insinuaste en voz baja, mientras terminábamos de colocar lo tirado.

Subimos directos a tu habitación, para dejar tu equipaje y bajar luego al salón.

Ni tiempo nos dio!!

Lo siguiente que recuerdo, es tu cuerpo desnudo frente al mío, pidiéndome a gritos que hiciera algo…

Con un poco de reparo, por andarme con cuidado, te acaricié suavemente el pelo, la cara, el cuello…
Pero tus ojos me decían que no era eso lo que querías, que iba demasiado despacio, que lo que deseabas y por lo que me habias invitado, era para cabalgar salvajemente, sin reparos, ni remilgos, ni ….

 

Querías sexo, sexo puro y duro. Sano, del que se hace con un desconocido sin tener nada mas que darle que eso. Sexo, físico, nada de cariño, de te quieros, de mojigatos.

Te cogí la cabeza con una mano, y empecé a comerte los labios, el cuello, de nuevo la boca, hasta que fui bajando, poco a poco hasta llegar a tus senos.
Senos redondos, perfectos, duros y con unos pezones redondos y enormes… y comencé a devorarlos. Primero de uno en uno, luego agarré ambos con ambas manos y comencé a subcionarlod a devirarlos como un animal salvaje hace con su presa.

 

Estabas en pleno extasis, no hablabas solo gemias palabras sueltas que no entendía.
Solo una escuché, o quise escuchar… massss!!!

Te di la vuelta y comence a devorar tu espalda ferozmente… hasta llegar a tus nalgas, redondas perfectas como una pera…y las besé las chupe
Y subcione con un depradado instinto sexual.

En ese momento, me cojiste la cabeza con las manos, te diste la vuelta y me pediste que te lo comiera…

 

Era extraordinario… rasurado, fino y suave y totalmente mojado ya.
En el me entre tuve diez minutos mientras te llego el primer irgasmos.
Las piernas te temblaron por expasmos de tu cuerpo…

Yo estaba como una moto…

O me lo comias o me corria yo solo….

Me tiraste en la cama te pusiste a cuatro patas y empezaste a chuparlo y chuparlo.
Lo lamias con lujuria con ese deseo de no haberlo hecho en años…
Te lo metiste todo en la boca y empezaste el movimiento, arriba y abajo.. asi un rato, hasta que me corri en tu boca sin poder avisarte ni remediarlo.
No te importó, te gusto…

 

El flujo bajando como una csacada por tu garganta, te debió excitar como a una perra en celo, porque lo siguiente que te veo, es subiéndote a caballo sobre mi falo, como ina cowboy en un rodeo, como si estuvieras domando un toro salvaje.
Primero a ritmo lento, para ir en aumento… de tal manera que al final de la primera cabalgada parecíamos por potros desbocados corriendo por las praderas.
Así llego tu segundo…

 

Nos tumbamos en la cama, y tomamos un respiro.
Había que coger aire y descansar los sexos bientratados.
Hubo un tiempo muerto para poder tomar ina copa en la cama y un pitillo…

Enseguida nos miramos, y nos volvió a entrar el gusanillo.
Esta vez te tumbaste tu debajo, y me miraste con esa mirada de deseo que solo pide ser penetrada por la espada del caballero.
Introduje el miembro en tu vagina, aún lubricada por la cabalgata, sin esfuerzo, de una sola y pequeña embestida.
Me entrelazaste con tus piernas, como si quisieras decirme que la espada no saliera. Mientras yo empujaba y empujaba… embestia y embestia…

 

 

Así nos pasamos la tarde entre sexo, paradas de tiempo, y al final una ducha fría.
Probamos todo, hicimos todo lo que conociamos e imaginabamos, incluso pusimos el canal porno de la tele.

Fue extraño, raro…
Pura fantasía!! Lo que siempre se sueña y nunca pasa, salvo en sueños que cuando despiertas, ni recuerdas.

Pero ni era un sueño, ni una fantasía…
Y aseguro que lo recordaré de por vida!!

Nos separamos como nos encontramos, con una mitada y una sonrisa.

No habia que añadir palabra alguna.
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Ya hablaríamos en casa… después de la cena y quedarnos solos en la cama después de ver la película.

Mientras me iba conduciendo a casa solo te dije una cosa,
– Esto ha sido la mejor idea de nuestra vida. Debemos repetirlo con otra historia y otros personajes….

 

O.R.

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