La riada difuminaba cada mañana la clarividencia noctámbula su rostro obligado a tantear la opacidad diaria aquella que tanto atormentaba desprotegido de su coraza nocturna de las sombras que protegían su silueta. Tras la capa conspiratoria nadie se acercaba un fortín atormentado para su cuerpo solapaba la candidez de su alma agasajándola con ronroneos... Leer más →


Qué hermoso…”escuchar el silencio”…
Que hermoso…creo que en esos instantes se posa el silencio más precioso que puede existir entre dos almas danzando…
Los he visto…luceros que tocan y abrazan quedando eternamente…
[…] Cómo… […]
Me gustó. Hay encanto, hay magia. Buen domingo O.