Un columpio
balanceándose
cadencioso
tormentoso
rítmico
desbocado.
Baile de máscaras
quién es quién
quién desea
qué desea
porqué…
Lento sorteo al azar
improvisada deriva
en parejas inconexas
intercaladas
desconocidas.
Habitáculos diabólicos privados
provistos de mecanismos fantasmagóricos
donde saciar y satisfacer
pasiones demoledoras
lujuria primitiva
perversiones inconfesables.
Juegos propios del Marqués de Sade
llevados a la praxis
descerrajando cuerpos
sentires y arte.
Sonidos espeluznantes
atrayentes comensales
de música gutural
confeccionada en frivolidad
combinando y mezclando
gritos y aullidos
gemidos y suspiros
susurros y convulsiones
paisajes estremecedores.
Rigideces corporales
anclajes
envestidas
y demás sutilezas
de mentes estrafalarias
del sexo extremos
de la sensualidad exterminada.
Actores condescendientes
pecadores eclesiásticos
sedientos de confesión dominical
de perdón efímero
tras el deterioro corporal
la anomalía sensitiva
la permisividad sensorial.
Satisfacen su conciencia
con la penitencia impuesta.
Volviendo al contubernio
pecando sobre el delito
recién reprimido.
Cardíaco extasiado
frenesí expuesto
manifestando lo ofrecido
en un ritual obsceno
de apareamiento salvaje.
Desenfreno suicida
vulgaridad mezclada en el aire
aromatizado el ambiente con olores
de sexos lubricados
degustados
satisfechos
derrochando sentimientos esotéricos.
Gozos complacientes
deleites copulados
eyaculaciones fluviales
efluvios corporales
manantiales en secano
volcanes hoy sofocados…
¿¿De qué nos extrañamos
Nos quejamos
Sabiendo como sabemos
Que no existe peor alimaña
Para sus propios congéneres
Que el ser humano??
O.


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