Ya ni recuerdo el tiempo pasado, debería mirarme el pecho para recordarlo
Algunos días parecen eternos, otros efímeros momentos
Prometí escribirte hace… No cumplí lo prometido, me daba miedo hacerlo.
No sabía cómo empezar, miraba la hoja en blanco durante minutos, horas, incluso los días iban pasando, y me resultaba imposible dibujar una letra.
Nada me salía que valiese la pena ser leído… Solo gritos sordos de auxilio.
No sabía qué contarte, ni cómo hacerlo. Me sentía demasiado solo con mi pluma como única compañera y esa hoja en blanco como reto.
Te marchaste cuando te llevaron, demasiado temprano…
Sé que la decisión no fue tuya, otros eligieron… ¿Quiénes? Habría que mirar al cielo.
Deberíamos haber sido más contundentes a la hora de intentar convencerlos. Un ruego, una oración, un grito, algo que los hubiese convencido… El dinero no era suficiente.
Cuando te siento cerca, te noto aquí, a mi lado, recostado sobre tus rodillas.
Esas, siento cómo se me desquebraja el corazón, cómo llora de pena mi contrariada alma, cómo me arde el pecho sintiéndote tan cercana.
No puedo soportar esos instantes. Debo respirar hondo y coger resuello. Momentos de padecimiento emocional, de encogimiento interno.
Duele tanto el pecho que pienso que un día de estos, más pronto que tarde, nos veremos…
Los ojos inflados, como una gota cae sobre la hoja en la que te estoy escribiendo. Tengo ganas de llorar, de echar todo lo que llevo acumulado dentro. Todo lo que me he ido guardando a lo largo del tiempo.
Antes no tenía fuerzas ni para llorar, me daba pánico que volvieras de repente y me encontraras en ese estado tan patético.
… Sabiendo que no volverías, mi corazón por ti seguía latiendo fuerte, alto y claro, bombeando sangre a borbotones, colapsando las venas y arterias.
Tuvieron que sangrarme por fuera para no ahogarme por adentro.
Necesito sacarlo fuera, quitarme este dolor que llevo soportando desde que te llevaron. Mi corazón agradecerá deshacerse de ese peso.
“Te perdí mucho antes de que te evaporaras. Sufría capa dada vez que iba a verte a ese encierro.
No soportaba verte así, en ese estado entre catatónico y vegetativo, ni viva, ni…
Una figura vacía sobre una silla de hierro.
Se me partía el corazón cada vez me acercaba a aquella casa blanca, imaginando lo que me esperaba adentro.
Y aún se parte el alma al recordarlo… Ahora, al reconocértelo.
Te veía y mis ojos se enrojecían.
No lloraban de pena, lloraban de rabia por verte como te ibas consumiendo poco a poco, y yo allí, mirándote, sin saber qué hacer, cómo podía ayudarte, cómo hubiese podido evitarte ese sufrimiento.
Cómo debiste pasarlo tu sola con tu cuerpo muerto. Sufriendo por dentro, en silencio. Viendo lo que pasaba a tu alrededor sin poder formar parte de ello. Qué juguetón es el destino cuando está aburrido”
Ahora te lo puedo decir, ahora me atrevo, ahora que nadie nos oye me confieso.
Recé para que te llevasen de una vez por todas y dejases de seguir sufriendo…
¡Cómo te sigo echo de menos!
No puedo seguir más…
Los ojos se me están ensombreciendo
Noto una lagrimilla que quiere salir
la mirada vidriosa del recuerdo
La garganta…
Otro día se te sigo contando…
O.


Gracias!!
Me gustaLe gusta a 1 persona
Sin palabras y cuanto sentimientos en las tuyas.
Situaciones muy duras con las que nos golpea la vida.
Un precioso y emotivo homenaje O.
Un fuerte abrazo.
Me gustaLe gusta a 1 persona