Mirada que divisa dede la atalaya
Lo que secuestra el alma
El faro que ciega el corazón del marinero
Ni una venda alejaría la travesía
Del imán que sume su mente
En un delirio intransigente
En una pasión intransferible.

Como Afodita
Revives sus emociones
Como las sirenas
Dulces cánticos engatusan sus sentidos
Un riachuelo de amapolas muestra el destino
Atrayendo con su aroma y colorido
Al donante de sus sentimientos
Al peregrino de mirada clara
Y ojos tiernos.

O.

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