Como un espantapájaros la dejan
Como una fotografía antigua
en la mesa de la esquina
Una convidada de piedra
en sus comidas domingueras
Cómo se puede ser…
Cómo se puede tener…
¿Para qué la pediste
que viniera?
Te podría haber mandado una fotografía
y lo mismo sería
Mucha lágrima de alegría
tanto vosotros
como «su niño»
Lágrimas de nostalgia
por el tiempo sin verla
Lágrimas pintadas
cuando se dió la vuelta
los mismos gestos de toda la vida
O peor aun… Una línea labial rectilínea
que demuestra lo que os vale la pena
Y ése que tanto «la quiere»
Que tantas ganas tenía de estar cerca de ella… Una escueta tarde
sin perder su rutina
Por suerte…
Encontró quien sin tanta parafernalia
la cogió de la mano
se puso a su ritmo
reconfortando sus pasos
Un simple personaje
que sin exponerlo al aire
clona los sentimientos
que debería tener con su madre
inyectándoselos con un tour
por los Madriles
Unos cuantos cafés
Una charla… Escuchándola y contándola de todo y de nada
Creo que por lo menos
cuando marche
se lleve consigo
el cariño de ése
que de la mediocridad sentimental
está sobrado de a diario observar
que en silencio demuestra
qué se se siente
cómo se siente
por quién siente
sin la obligatoriedad
de darse tanta pompa, ni medalla alguna… Solo le basta con una pequeña sonrisa y una simple mirada.
O.


gracias!
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cada cual es como es
y hace lo que le dicta su corazón
unos… otros…
abrazo maestro
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Gracias por tus palabras B!!
Buen día
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❤️
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Duele ver cómo a veces el cariño se convierte en trámite, pero reconforta saber que siempre aparece alguien capaz de ofrecer lo esencial: presencia sincera, escucha y un paso al ritmo del otro. Qué bien retratas esas sombras… y esas luces que aún salvan.
Un fuerte abrazo, poeta.
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Hay cariños que sólo son de «galería», otros sin embargo se ocultan en la sombra y son los verdaderos.
Un abrazo O.
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