Si de verdad estás… Si existes…
Observa y escucha …
… Sedúcela para que no pierda esa involucrada sonrisa.
Ni la algarabía reinante de su alma
Ni la rotunda pureza de su mirada.
Que esos ojos goteen savia de sabiduría y armonía
Ante la adversidad pulvericen las penas
Sin perder en ningún momento el fulgor de su esencia
Mientras su ufana presencia doma la tormenta.
Atrae su alma envolviéndola
Con suavidad y sosiego en apogeo eterno
Que siente tu influjo de tu mirada navegando por sus venas.
Sé la tranquilidad que la embauque
La esperanza de un espera elástica
… Nunca un Huracán que la desconcierte
Ni la destartale mentalmente
Que inhale la brisa placentera que generas.
Gasta un poco de tu tiempo manteniéndote a su lado
Sin que note tu celestial presencia
Abrigádola y protegiéndola
Dando reposo a su mente y descanso a su cuerpo
Que pueda de recoger los frutos que ha plantado.
O.


muchas gracias!!
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gracias Rovica
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halagado!!
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Qué hermoso! Suspire! Letras realmente preciosas!
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Precioso!
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Qué belleza, LyS. Este texto es casi una plegaria íntima, un susurro dirigido a esa presencia que no se nombra pero que se siente en cada verso. Me ha encantado cómo conviertes la protección en un gesto delicado, nunca invasivo, siempre atento, como si el amor verdadero fuese justamente eso: acompañar sin hacer ruido, sostener sin aprisionar.
Hay imágenes que se quedan resonando —esa “savia de sabiduría”, esa “espera elástica”, ese “huracán que nunca debe llegar”— y juntas construyen un retrato precioso de alguien que merece calma, luz y abrigo.
Un poema que no pide, sino que desea; que no exige, sino que cuida.
Gracias por este regalo de serenidad en pleno enero.
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