¿Tan poco entiendes?…. ¿Tan poco la sientes?
…O estás cegado por el vaho cerebral
Que no reconoces cuándo darla cháchara… Cuándo estar callado
Permitiéndola que descanse, se relaje y divierta… En un estado familiar
Sé que no deseas perder el contacto
Aunque no lo demuestras… Atosigas demasiado
Ya tendrás tiempo, si la ocasión se plantea
De mantener una conversación, un café y un cigarro
No desvaríes con tus palabras y rompecabezas… ¿Tanto te afecta la medicación que tu mente descalabra la situación?… ¿O has vuelto a las andadas, pasándote de copas en Noche Vieja?
Centra los sentidos, para evitar delirios
Hablando sin saber por dónde se balacea el aire que la rodea
Entrometiéndote en sus momentos y desmantelando su caserío
Impidiéndola que relaje y respire el aire necesario para comenzar con fortaleza el Año Nuevo
Escríbela de vez cuando… Aunque en tu mente estés preocupado
Acomodándote a su tránsito
Dejándola que sea ella la que cuando pueda y desee, utilice el vocabulario
Espera tranquilo… Sin abordar su mente, ni sus pensamientos
Sin ser un ente espeso
Por querer saber cada paso
Siendo un muro, en lugar de un camastro
Ni por la necesidad de saber, más de lo que te quiera contar
¿Acaso no la conoces después de tantos años?…
… ¿O también debo recordártelo?
No seas su sombra
Sé su confesionario
… Ya se encargará ella
De ponerse en contacto
O.


Has dado en la 🎯 diana con tu comentario maestro
Un placer como siempre tus palabras
Un fuerte abrazo Enrique
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Un texto que respira verdad, LyS.
Hay en estos versos una mezcla precisa de cariño y tirón de orejas, como quien conoce bien al otro y le recuerda, sin estridencias, pero con firmeza, que el afecto también necesita aire, pausa y respeto. Me gusta cómo vas desgranando esa frontera delicada entre acompañar y agobiar, entre querer saber y saber esperar.
El poema late con esa sabiduría que solo dan los años compartidos: la de entender que cada persona tiene su propio ritmo, su propio silencio, su propio modo de volver. Y que a veces la mejor forma de estar es no estar encima, sino disponible.
Un texto que invita a respirar hondo y a recordar que el cariño, cuando es auténtico, no exige… acompaña.
Un abrazo, poeta.
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