¿Qué tendrá el día de reyes?
Que aún con mi edad me levanto me madrugada
Voy al salón en silencio
Esperando encontrar algún regalo
A sabiendas
De que no existen
De que a mi edad
Los demás están roncando.
A nadie se le ocurriría levantarse
Pero en mi mente existe algo…
Que conduce este día
A años pasados…
Cuando era un niño
Y esas noches
Los ojos nunca permancían cerrados.
Despierto toda la noche
A cada instante saía de la cama a escondidas
Con el ansia por encontármelos y observarlos…
Dejándome lo escrito en la carta
Y cómo se comían y bebían
Los mazapanes y turrones
que les había predarado
El agua los camellos
Y la nota de cada año.
Será que me traen recuerdos
Que no se borran con los años
Aún a mi edad
Continúo levantádome
Creyendo tener a mi abuela a mi lado
Tan o más intranquila como yo
Recorriendo la casa para encontrarlos.
… Nunca los vi.
Algún día…
Cuando sea anciano de mente
Cambie el chip del horario
Deje de manterme ansioso
Esperando verlos
Esperando mis regalos.
Una costumbre innata
Que creo que por muchos años que pasen
Nunca desaparecerá esa noche del calendario
Ni perderé la ilusión
Por tenerla revoloteando en mi cabeza.
Ese día…
Esos recuerdos…
Esa ansia de niño…
Esos recuerdos pasados
… Una abuela y un crío abrazados.
Una noche de enero
En un salón repleto de sueños y deseos
De por vida recordados.
O.


Hay amaneceres que no se anuncian con luz, sino con memoria. Este 6 de enero que describes, Lys, no es un día: es un latido antiguo que vuelve cada año para recordarnos quiénes fuimos y, en el fondo, quiénes seguimos siendo.
Tu poema rescata esa mezcla de desvelo, magia y ternura que sólo se vive de la mano de una abuela y de un niño que aún cree que todo es posible. Y lo hermoso es que, aunque ya sepamos la verdad, la ilusión no se rinde; se transforma, se acomoda en los rincones del alma y sigue despertándonos antes de tiempo.
Gracias por recordarnos que hay costumbres que no envejecen, porque están hechas de afecto y de recuerdos que no caducan. Hoy, como entonces, también nos levantamos un poco antes… por si acaso.
Un abrazo lleno de Reyes y de infancia, poeta.
Me gustaMe gusta
En el fondo siempre nos queda algo de esos niños que fuimos. Recordamos con nostalgia muchos momentos pero este siempre es uno de los más especiales, quizás por esa ilusión que queremos mantener viva pues nos trae de nuevo ese niño que fuimos.
Quizás ahora sigan habiendo regalos esperándonos aunque de otra manera diferente.
Feliz día de reyes O.
Un abrazo.
Me gustaMe gusta