Como un niño…

Amablemente ruega
Testarudamente pide
Atronadormente ruega
Que protejas a ese niño
Que dentro de él se explaya

Irá creciendo
Sabrá corresponderte
Si por la noche le acunas
Meciéndole suavemente
Con palabras susurradas dulcemente

De esa semilla que se riega
Con el tiempo crecerá un árbol
Del árbol con empeño
Construir un banco
Donde sentaros y hablar
Cuando por la mañana crezca

Y tal vez…
Un día en ese banco
Bajo la sombra del árbol
Ir intimando
Con tranquilidad y sosiego

Y de un poso… Si está en reposo…
Un café si se desea…

O.

2 comentarios sobre “Como un niño…

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  1. Calma que intento transmitir a una persona indicada
    Paciencia en avatares y diversión cotidiana con un simple «café y una charla»

    Muchas gracias maestro
    Un fuerte abrazo

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  2. Qué hermoso viaje el que propones: del niño interior que pide cobijo al árbol que crece, y del árbol al banco donde, por fin, la vida invita a sentarse y conversar. Hay en estos versos una ternura que no se impone, sino que se ofrece; un recordatorio de que todo vínculo —con uno mismo o con otros— nace de la paciencia, del cuidado y de ese mecer suave que solo dan las palabras dichas con verdad. Un poema que respira calma y que deja, como poso, el deseo de quedarse un rato más bajo esa sombra compartida.
    Un abrazo fuerte, poeta

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