Sra…

¿Sigue siendo Ella?… Preguntó a su sombra

Cuando ya de noche, abandonada su estela, corrió a su lado, y con un guiño, lo confirmó en el anonimato del matrorral al silencio adormilado.

Esa misma presencia… Esa misma esencia…

Que recordaba coqueta… Con es pintura dorada que colorea tu semblante iluminándola como una estrella en una noche ciega

No anda… Danza deslizándose
Ajetreada entre idas y venidas

Quién la escribirá cartas
Quién la daría cháchara
La regalaría una rosa en su regreso a casa
Cuando rebaja la intensidad del sol
Ensalzando la luminosidad de su estrella

Quién se sentaría a tu lado
Mirándola a los ojos… Acariciando su cuerpo con un sensible vistazo

Quién la susurrara al oído palabras de tranquilidad y sosiego… Masajeando su cuello… Mientras suspiraba susurros de armonía

Quién acunaría su cansancio pariendo un sueño restarurador… La acompañaría a la cama
Esperando que se acoplara mientras peleas con la sábana, lid acostumbrada encauzaba
Observándola embelesado con una sonrisa placentera

Quién la daría las buenas noches… Un suave beso y una cariñosa caricia

Y desde la puerta se giraría cercionándose que estaba dormida

O.

6 comentarios sobre “Sra…

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  1. Que hermosa entrada, gracias por compartir estas letras que solo me hacen rememorar cuando siento esa compañía de energía bella…gracias

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  2. Qué hermoso modo de nombrar lo indecible. En tus versos, la palabra “señora” deja de ser un título y se convierte en un espejo donde se asoman la memoria, la dignidad y las heridas que el tiempo no consigue borrar. Hay una serenidad que no oculta el temblor, una fuerza que nace precisamente de lo frágil.
    Leer este poema es como entrar en una habitación en penumbra donde cada objeto guarda una historia y cada silencio pesa. Gracias por recordarnos que incluso en las sombras hay una luz que insiste.
    Un fuerte abrazo, poeta

    Le gusta a 2 personas

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