Cómo puedes ser tan torpe y tan ingenuo
Que te metes en un lodazal tú solo
Estando el estanque cubierto por una espesor de un metro de hielo
¿No ves a los demás
Haciendo cola para coger un trineo?
Ay… Ese impulsivo niño que llevas dentro
Si lo domaras un poco…
El niño… Sería un hombre
Y ese hombre sería capaz de patinar
Creando tiempo necesario para tomar un café
Una cháchara como las de antaño… Que tanto os saciaban
Permitiendo el resuello y el espacio Para aquella que habita en el iglú del otro extremo
Que sigue siendo el deseo
Que tanto anhelas… Que tan importante es para el que dentro de tí late.
O.


Niño que a veces sobrepasa la velocidad de crucero
Gracias Lincol
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El “niño interior” representa el deseo y la prisa por lanzarse sin pensar, mientras que el hielo, el trineo y el patinar simbolizan la paciencia y el autocontrol. Domar ese impulso no significa perder el deseo, sino ganar tiempo, calma y espacio para disfrutar de lo que realmente importa: la conexión, la conversación y el anhelo profundo que sigue latiendo dentro.
Saludos.
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