Vienes…
Vas…
Apareces cuando te place
Te esfumas cuando te apetece
Sin pedir permiso
Sin pensar si eres bienvenido
O me desbaratas la mente… Descuartizando mi presente
Vas…
Vienes…
¿Acaso te has planteado que puede que vayas contracorriente?
Llegas con tu aire pueril
Anclado en un pretérito de lo más lejano
Con tus pantalones de campana
Tu sonrisa de malote
Tus patillas a lo Elvis
El tupé, el peine y tu dichoso bigote
Sin menospreciar a tus más fieles amigos… Tus rayban y tu cigarrillo
… Menuda estampa
Estas de vuelta… Con tu sobrepeso egocéntrico
Sin vergüenza vuelves…
Como si no hubiese pasado nada… En calma, con una tranquilidad pasmosa y una algarabía extorsionante
Bajaste a comprar cigarros… ¿Tanto se tarda?
… No has cambiado
No cambiarás por mucho que prometas, jures y perjures
Seguirás siendo…
Ese que va y viene… Viene y va… A su libre albedrío… Sin compromiso ni consenso
¿A eso juegas?… ¿O es tu forma de ver la vida?
Estás obsoleto
No varías ni un ápice tu estrategia
… No la necesitas
Estás demasiado confiado de tu encanto, de tu mirada, de tu labia
Pero…
¿Por qué te espero?
¿Por qué estoy pendiente?
Si vienes o si vas…
Si entras o si sales…
Cuando te apetece reapareces
Cuando te iba olvidando… Y casi ni recordaba cómo eres
Vuelves…
Te paseas
Comes
Duermes
Vives durante un tiempo
… El necesario para desempolvar mi necesidad de tenerte
… El suficiente para volver a recordar
Embarcarme de nuevo en una odisea demente
Emborracharme de tu aire… De tu simiente
Remover lo enterrado… No querer perderte
Sin importarte lo que sienta
Lo que piense
Si padezco cada vez que te vas
Cada vez que vuelves
¿Cómo puedes?
¿Cómo te atreves?
Entras y sales de mi vida
Sin preguntar
Sin querer saber
Si estoy sola o acompañada… No te conmueve mi referente
Vuelves para sanar
Limpiar tu alma
Tu espíritu
Tu cuerpo
Tu mente
Aparcas tus pecados en mi cabeza
Para que los libere, los lave, los limpie… Los adecente
Aparcas mis problemas
Absorbes mi mente
Nada más importa
Salvo tu persona… Tus intereses
Vienes a desintoxicarte
A redimirte de tus pesares
A que escuche tu confesión… Te ponga una mínima penitencia
Te absuelva… Sin saber si es verdad o mientes
Soy…
Tu camión de la basura
La que limpia lo que ensucias
La que todo recoge
Esa que lava, plancha y te acoge
Te da el reposo necesario
El tiempo que desees
Esa que sabe que te marcharás una noche
Sin una despedida
Sin una palabra
Dejándome de nuevo con el recuerdo de unas noches y un estado de confusión hiriente.
O.


Qué fuerza tiene este poema. Esa cadencia de vienes y vas golpea como una marea que no pide permiso, y deja al lector sintiendo el vaivén emocional de quien espera, aun sabiendo que esa espera duele. Me ha impresionado cómo conviertes la contradicción (la necesidad y el desgaste, la memoria y el olvido), en imágenes tan vivas.
Hay versos que se quedan resonando mucho después de leerlos, como si uno también sintiera ese abrir y cerrar de puertas sin aviso. Gracias por poner palabras a una experiencia que tantas veces se vive en silencio.
Un abrazo, poeta
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❤️❤️❤️❤️❤️❤️
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