Qué…

¿Es tan complicado?
¿O necesitas un esquema?

Si tanto la conoces como describes en tus letras
O estás desquiciado
O no te importa lo que sienta
O aún peor…
Ese querer que tanto deletreas
No es más que egoísmo que habita en tu cabeza

Déjala que dance a su libre albedrío
Estilizando movimientos que rehabiliten sus sentidos y reconforten sus sentimientos

Déjala que su mente y su alma
Vayan colocando las piezas del puzzle
Que estabilizando sus pensamientos
Encontrando ese lugar donde la felicidad explaye su latido

No la atosigues
Que abra… Que cierre
Que cierre… Que abra
Lo que desde adentro le exigue su alma

Déjala
Que inhale… Que exhale
Que exhale… Que inhale
El frescor del aire
Que demanda su mente

Déjala
Que descanse… Que desahogue
Que desahogue… Que descanse
Del ajetreo que pregona su cuerpo

¿Qué te preocupa?
¿No saber cómo se encuentra?
¿Cuándo llamarla, escrirla o callar?

Si aún tus palabras la reconfortan
Sin delirios ni sandeces
Continúas atrayendo su mente
… Tomará las riendas
Te concederá un guiño
O te obsequiará con un tirón de orejas.

O.

2 comentarios sobre “Qué…

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  1. Esa manera de hablar del dejar ser, del no invadir, del permitir que el alma respire a su propio ritmo. Hay versos que parecen susurrados desde la experiencia, desde ese aprendizaje que solo llega cuando uno entiende que querer no es poseer, sino acompañar sin ruido.

    Me ha gustado especialmente esa cadencia de abre–cierra, inhale–exhale, como si el poema mismo imitara la respiración de quien busca reencontrarse. Una invitación a la paciencia, al respeto y a la ternura bien entendida.

    LyS vuelves a recordarnos que el amor —el verdadero— sabe esperar sin exigir, mirar sin presionar y sostener sin aprisionar. Un texto precioso.

    Un abrazo, poeta

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