Arriba y abajo…

Desde ese faro sombrío
Escaleras destartaladas
Todos lo días… Subo y bajo… Bajo y subo…
Oteo con las primitivas gafas
Que aún mantengo con remiendos

Cómo recuerdo de aquel fatídico día
A través de la niebla sueño
La realidad de su regreso

Ese faro atrayente
Guía de marítimos
Similar a la luz que desprendían sus ojos
Al hechizo que absorbía su mirada
Sintiendo mis sentimientos cuando regresaba a casa

Dime…
¿Por qué no regresa del mumdo acuático?
Como si únicamente hubiera sido
Un chapuzón y no un…

Enmudeció mi mundo
Quebrando mi alma
Aquel día de resaca
Con el mar como amante
Sumiendo su alma y su cuerpo
En el sueño del reino de Neptuno

Oprime mi pecho
El arrogante vacío
El ensordecedor eco
Que mudo recuerda
Que no está conmigo

Gotas encendían aquella tormenta
…. Puñetero capricho
Jodido juego el que diseñó el cruel destino

Siento frío… El óseo va envejeciendo
Y aún así… Altanero subo y cabizbajo desciendo

Me observarás donde las almas esperan en la entrada a sus gemelas

Subo… Por última vez… Agotado e impedido por los años

Y sin pensarlo… ¡Salto!

¡Ya no puedo más!
Mi alma entra y sale corriendo a la puerta de embarque… Donde reencontrarte…

O.

4 comentarios sobre “Arriba y abajo…

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  1. Tu poema desciende y asciende como esas mismas escaleras que describes, cargando el peso de una ausencia que no deja de doler. Hay versos que golpean por su verdad desnuda, por esa mezcla de amor, memoria y cansancio del alma.
    La imagen del faro, de la niebla, del mar que arrebata y guarda, crea un escenario donde la nostalgia respira en cada línea.
    Y aun así, entre tanta sombra, late una fidelidad profunda: la de quien sigue subiendo, aunque duela, porque el amor nunca dejó de ser faro.
    Un texto que se siente, que se queda.

    Un abrazo, poeta.

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