Me…

(Del blog de un buen amigo)

Interiorizo una pregunta
Que me ronda la cabeza
Tras una semana rocambolesca

Debo sacarla y preguntarte
¿Qué ha sucedido durante este tiempo?

Desde la última vez que hablamos…
Manteniendo un diálogo telefónico
De todo y nada
De lo acontecido y acontecimientos
Como veníamos prorrogando…

Mientras a diario
O de vez en cuando
Te escribía una carta
Con su consecuente respuesta
Cuando el tiempo no te apremiaba
Ni el frío congelaba los dedos de tu mano
Y la cobertura daba paso

No sé qué ha sucedido
Si ha sido algún desvarío
O un delirio por mi causa…

Déjame que te pregunte
Sin estrambóticad palabras
Únicamente… Un susurro en un escrito
Del que te harás eco
Si el aire se confabula con mi escrito

¿Deseas seguir manteniendo ese contacto
Tranquilo y sosegado
Donde te cuente… Me cuentes
Te explique… Me expliques
Te pregunte… Me pregutes
Nos contestemos sin la prioridad del tiempo?

¿O… Por el contrario
Algo se ha confabulado
Que tras este delirante del otro extremo
Deseas abandonarlo
Sin oir la voz del ajeno
Y que las cartas vayan sin nombre
Ni dirección
Perdiéndose en el anonimato del espacio?

Tal vez…
Te atosigué con mis palabras
Con preguntas retóricas
Pero era por una buena causa
Sin malicia
Ni cotilleo
Solo saber cómo estabas
Cómo estábais
Si todo iba bien
Todo en calma
Una preocupación por mi parte
Que quizás por la tuya parece exagerada…

Si todo ello
Te parece estrafalario
Si deseas acordonar tus palabras y tus letras
Por prescripción mental
Házmelo saber
Y solo me dedicaré a recitar
Lo que deseo charlar
En una hoja de papel.

O.

2 comentarios sobre “Me…

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  1. Ese prólogo … gracias.

    Tu texto respira esa mezcla tan tuya de duda honesta y afecto sereno, como quien se asoma a una puerta entreabierta sin querer forzarla. Hay en cada verso una necesidad sincera de claridad, pero también un respeto absoluto por el espacio del otro. Esa delicadeza convierte la pregunta en un gesto de cuidado, no de exigencia.

    Quizás eso sea lo más hermoso: la voluntad de seguir construyendo un puente, aun cuando el viento haya cambiado de dirección. Tu voz no reclama; invita. No presiona; acompaña. Y en esa forma de preguntar se adivina la profundidad del vínculo que te inspira.

    Ojalá quien reciba estas palabras pueda sentir lo mismo que yo al leerlas: que detrás de cada línea hay un corazón que no busca respuestas perfectas, sino verdad compartida.

    Un abrazo, poeta.

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