Mi alma se inmiscuye en la tuya… Observándote desde dentro y sintiéndote desde fuera
En cada instante… En todo momento
Cuando sobre la cama te acurrucas
Estremeciéndote… Estremeciéndome
Con el susurro de tus ojos adormilados posándose sobre los míos
Y esa mirada… Que me enternece y me enardece en una espiral emocional… En un cónclave sentimental
Cuando finiquitas tu lid con la sábana
Te enrolas en tu postura idónea
Mientras tus pestañas bajan las persianas
Cuando tras un rato revoloteando
Me recuesto a tu vera
Mientras abrazada a la almohada
Te doy un dulce beso que apenas disciernes
Y antes de dejarte inconsciente… De lado te someto a una última mirada
Oyendo tus suspiros en calma
Satisfaciendo mi latido
Embelsando mi mente
Sacándome una sonrisa
Con solo estar presente… Observando a diario similar recorrido.
O.


muchas gracias maestro!!
un abrazo
Me gustaMe gusta
El poema despliega una ternura íntima (una mirada que acompaña sin invadir) y convierte un gesto cotidiano en un pequeño ritual afectivo. La escena nocturna se vuelve un refugio donde la constancia del cuidado revela un amor sereno (hecho de presencia más que de palabras). En su brevedad, el texto captura la belleza de lo mínimo y la hondura de lo cotidiano.
Un abrazo, poeta
Me gustaLe gusta a 1 persona