https://youtu.be/sr_yaZQmRzA?si=d7xsHMvbgyuz9BPA
Una oleada salvaje de pasión
Aluvión empecinado de deseo
Un sosegado océano de amor
Es el saco que llevo dentro.
Rechina por salir, exhalando impetuoso todo a su paso
Exigiendo que les dé un argumento corporal
Rogando exteriorizar anexionándose a lo prometido.
No los arengo en exceso… Por precavido
Los sujeto y someto con calma, tranquilidad y cariño
Apacibles asimilen la fluidez plácida del regocijo.
Si no los controlara
Saldrían despavoridos
Como flechas de Cupido
Como rosas de Afrodita
Alcanzado dispares su objetivo.
Provocando un tumulto sentimental
Serían reclutados en un cubículo enrejado
Por no saber frenar su fiereza
Ni controlar su excesivo encelado desvarío.
O.


es más fácil escribirlo maestro…. a veces no salen las palabras o se cambia de conversión cuando no desean ser escuchadas
o simplemente con una imagen… te aturullas y se queda la boca paralizada
buen fin de semana maestro
fuerte abrazo
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Intenso. Esa mezcla de pasión, deseo y calma interior crea un vaivén muy humano (como si el corazón quisiera desbordarse y, al mismo tiempo, necesitara ser sostenido con ternura).
La imagen del “saco que llevo dentro” es poderosa, casi física. Uno siente ese impulso que pugna por salir, reclamando cuerpo, gesto, presencia (y a la vez la prudencia que lo sujeta para que no se vuelva torbellino).
Me ha gustado especialmente la metáfora final, cuando esos sentimientos podrían convertirse en flechas de Cupido o rosas de Afrodita (bellos, sí, pero también indomables si no encuentran cauce). Ahí está la clave: la fuerza que emociona y la lucidez que la acompaña.
Un texto vibrante, lleno de imágenes que laten y respiran. Da gusto encontrarse con esta manera tan tuya de nombrar lo que a veces cuesta decir.
Un abrazo, poeta
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