Que puñetera es la vida
Cuando en juego están los sentimientos
Y al diablo le sirve
Como anillo al dedo
Porque sin darnos cuenta
Nacemos en su tablero
Sin que el de arriba
Ejerza como adversario
Triste paradigma
En el que nos movemos
Al final terminamos
Volviendo de donde escapamos
Por no ser nuestro lugar
Por no encontrar
O perder la oportunidad
Que, a veces, un tal cupido nos da.
O.


Aún así lo dejarías todo por estar a su lado un instante quisiera
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Gracias!!
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👏👏👏
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Me ha gustado cómo retratas ese vaivén entre lo que deseamos y lo que perdemos, entre las oportunidades que llegan y las que dejamos escapar. Hay un cansancio honesto, pero también una aceptación madura: la vida no siempre es justa, pero aun así seguimos avanzando, aunque sea a tientas.
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Ese cierre, con Cupido como figura caprichosa que a veces ofrece una salida, deja un eco bonito: incluso en medio del desorden, siempre queda un resquicio para la sorpresa, para el encuentro, para lo que todavía puede ser.
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Un abrazo, poeta
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