Sentada en una terraza
De una plaza cualquiera
Con su piel morena y sus ojos castaños
Camuflada bajo unos jeans rasgagados y un corpiño blanco
Sobre la mesa un café a medias
En su mano un humeante pitillo
Cual niebla protegía su espacio
Con aire despreocupado
Observando sosega
El tránsito del gentío
Sin percatarse de ello
Ensimismada en sus pensamientos
Que no vio la figura
Que hacia ella se encaminaba
Con los ojos fijos en su estampa
Intentando averiguar
Lo que por su cabeza pasaba
En su mente se cocinaba
Y la sinfonía de su latido
Posándose frente a ella
No tuvo que emitir palabra
Hacía rato que de había percatado
Ambas miradas se cruzaron
Se entremezclaron
Escudriñándose mutuamente
En silencio se comunicaron
Un tiempo… Aun no se sabe
Si un instante o un infinito
Pero lo que si podemos constatar
Es que trasvasaron palabras, sentimientos y sensaciones
Que nadie fuera de su concilio ocular pudo escuchar
Aún…
Seguían impertérritos
Cuando se hizo de noche…
Mientras este misterioso juglar
Escondido tras unos arbustos
Deja el desenlace final
En una sencilla pregunta
… ¿Qué aconteció tras esas miradas cargadas de palabras?
O.


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