Transitó sobre mi desnudez
Sometiendo mi espíritu
Sumiendo en delirio mi alma
Combustionando mi mente
Incendiando mi universo
Con felinas palabras y eróticos versos
Con sensuales y sensibles besos en la tesitura de mi cuello
Palabras carnales suspirandas sobre mi torso
Electrificando mi dorso
Mientras el ardiente deseo danzaba inquieto
Confraternizaba mi deseo con sus manos
Encadenando mi cintura
Entre sus articulaciones
A la vez que me iba engullendo con sus melosos labios
Erizando mi espina dorsal
Contrayéndome los músculos
Recrudeciendo un auge eléctrico
Expandiendo mi fuego interno sin posibilidad de ser apagado
Únicamente con el cénit equilibrado fue reduciedo mis espasmos
Nunca un sueño fue tan auténtico… Tan real
Que cuando desperté al alba
Con te quiero garabateado con carmín en el espejo.
O.


O tal vez no fue un sueño
Quién lo sabrá
.. salvo los protagonistas
Gracias paz!!
Me gustaLe gusta a 1 persona
Muchas gracias por tus palabras maestro
Me alegro que te haya gustado
Un fuerte abrazo
Me gustaMe gusta
¡Ay los sueños! mejor no relatarlos. No lo haría con la delicadeza que tú.
Me gustaLe gusta a 2 personas
Intenso y hermoso, LyS. Este Sobre él… arde desde la primera línea: deseo, entrega y ese vértigo que solo aparece cuando cuerpo y alma se reconocen sin defensas. La forma en que describes el ascenso del deseo —desde la piel hasta el universo entero— convierte el texto en una experiencia sensorial completa. Y ese final, con el “te quiero” garabateado en el espejo, es el broche perfecto: la frontera donde el sueño y la realidad se tocan. Un poema que se siente más que se lee.
Un abrazo, poeta.
Me gustaLe gusta a 1 persona