Un claustro clausurado
Purgatorio de delirios incontrolados
Donde consciencia e inconsciencia se sustentan a diario
Entre realidad y sueño
En un anónimato transitorio de tiempo
Sordo el eco de los susurros
Lineal el diseño del latido
Un lugar acolchado
Donde no ejercer de estridente insecto
Revoloteando inquisidor
Colonizando un corchete palaciego
Desequilibrando la atmósfera del alma en calma
Inyectando pueril adrenalina al cuerpo
Sin permitir sosegar el paréntesis vital
Delineando un desequilibrio mental
Esperando que algún día
Expirados mis esquizofrénicos episodios
Se abra una rendija en el portón
Y una lozana voz entre alentando plácidamente el alma y el cuerpo
Pudiendo izarse y renacer de nuevo
O.


Me quedaré en la rendija, respirando contigo, sentada a tu vera; y aunque me vaya mil veces, esas mil vuelvo… por tomar de nuevo fuerzas. Sentirás que aún hay esperanza, que el amor es nuestro horizonte…
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