En ese banco sombrío
Bajo la luz de tus ojos
Dime…
¿Por qué duele tanto?
¿Por qué su olvido?
Oprime mi pecho
La algarabía del vacío
El ensordecedor eco
Que mudo recuerda que ya no está conmigo
Risas trágicas rellenan
El lugar donde nos hicimos
Promesas, juramentos, …
Planificando un destino
Instantes sisados al tiempo
Entre gemidos, susurros y suspiros
Silencios arrolladores
Las mentes regateando el sigilo
Gotas encharcan aquella fuente
En disperso paraíso
Dos seres desconocidos
… Dando a luz sentido a su idilio
Pasado el tiempo… Inmiscuido en mis huesos
… Continúo volviendo de vez en cuando
Colocando una rosa conmemorativa del encuentro
Esperando… Divagando…
Deseando que algún día vuelva
Aquella que en mi mente se acurruca y en mi corazón sus sentimientos desnudos perduran
Siento frío… Mientras encorvado desciendo
Una última mirada echo… Confundido y angustiado observo…
¿Dónde está la rosa?… ¿Quién es esa figura que descendiendo se aproxima?…
¿Es realidad o espejismo de mi vieja mirada?…
O.


Cueta y mantiene en silencio la historia de una pareja
Gracias maestro
Fuerte abrazo
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Un banco así siempre guarda más de lo que muestra: la huella de quien se sentó, la pausa que interrumpe el día, la pequeña historia que nadie contó pero quedó ahí, en la madera o en la piedra. Tu imagen lo convierte en un lugar de memoria silenciosa, casi un refugio mínimo en medio del mundo.
Un abrazo, poeta
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