Se preguntaba…

Cuando su cabeza le preguntaba
Él siempre respondía que no sabía

No sabía si seguir otro día o morir en uno de tantos escarceos de los que salía ileso

Algo le tenía en ascuas
Cómo podía ser que nunca le tocase a él??
Ni una bala
Ni un rasguño
Era como si alguien le protegiera
Como si alguien le cuidara
Le protegiera para que no le sucediera nada
Para conseguir salir ileso de aquella matanza

A la muerte no la temía
… Eso se decía
Más le asustaba el sufrimiento
… Eso le aterraba

La muerte era una acción rápida
El dolor era su tormento interno
No lo soportaba

Las noches oscuras pánico le causaban
Noches tan negras que ni las sombras de los muertos paseaban
Ni las linternas encendían un atisbo de brillo en su mirada
Solo los relámpagos fugaces de las baterías conseguían iluminar por instantes efímeros las caras

Era el tiempo de los gritos de angustia
De los aullidos de rabia
De los susurros locos de aquellos que aún aguantaban

Voces…
Gemidos de dolor de los heridos
Llantos sin esperanza de los lisiados
Desgarradores silencios por los caídos
Por aquellos que no volverán a ver sus caras

Todo pasión en un lugar sin sentido
Los sentimientos no han sobrevivido
Solo los ecos del odio, del dolor y la rabia se asemejaban en volumen al silencio de los muertos y los susurros tétricos de los moribundos

Muerte y padecimiento
Triste visión para la mirada

No tenía miedo a la muerte
Bailaba con ella desde la madrugada
A todas horas tocaba su música
Silbaban las balas
Tronaban las baterías
Repiqueteaban las automáticas

Todo eran oscuridades
De día… De noche
No salía el sol
La noche no se ponía
Eso le permití a conciliar el sueño
… Lo que podía
Lo peor venía al alba
Cuando algo de luz transitaba
Dejando al descubierto de la mirada los cuerpos de los muertos de la noche pasada
Los miembros amputados por los médicos apiñados en una fosa
Las caras de los compañeros pensando…

Los heridos y sus ríos de sangre moviéndose por las trincheras como queriendo seguir escondiéndose de lo que allí pasaba

Las voces pidiendo…

Mientras… Él ileso
Solo su patético uniforme lo delataba
No cabía en si de gozo
O no cabía en desgracia

Y seguía con sus preguntas…
Por qué yo?
Por qué nada me pasa?
Qué tengo de especial?
Cómo…

Silencio…

Una bala perdida dirigida al sonido de esas preguntas en voz alta
A ese sonido llorón oído por un contrario dio al traste con todas sus reclamaciones cuestionadas

Ahora ya… Solo silencio quedaba

Silencio y sonidos ininterrumpidos de almas que lloraban

O.

Confesiones Cuestiones

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LO QUE VES... NO SIEMPRE ES LO QUE HAY

14 Comments Deja un comentario

  1. Uffffff, ¡Menudo martirio!
    Está claro que no hay que hacerse demasiadas veces la misma pregunta…
    porque al final viene la respuesta… bonita moraleja. Aparte de otros detalles que encierra tu escrito.
    ¡Muy bueno…!/lucesy…
    Saludos!!
    Lucio

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