Llegué!!

soledad-edwin-yanes

 

Cuánto te echaba de menos…

 

Cómo te trató el inverno

cómo la llegada del estío.

 

Necesitado de ti,

de todo tu alcance,

de la inmensidad finita,

del abrazo de tu cuerpo.

 

La serenidad de tu ronroneo,

la paz salada del estado palaciego.

Crestas rimadas una tras otra

creando prófugos versos

en visceral atmósfera.

 

Cruce de caminos,

tránsito de viandantes,

éxtasis de ojos expectantes

mirándote fieros.

 

A sabiendas…

Que no te amilanan

ni sus pupilas

ni gestos.

Nada…

Nadie…

Capacitado para irrumpir

en tu universo.

 

Y tú… A lo tuyo.

Sin mostrar poder alguno,

sin arreciar tu ensamblaje,

alma de corsario negro.

 

Callas…

Calmas desasosiegos.

 

Ritmo cadencioso,

susurro hipnótico,

narrador de aroma eterno.

 

Navegas sorteando tu propia alma,

complaciendo deseos.

 

Escondite de amantes,

oasis de peregrinos,

sofá de viajeros.

 

Cierras el círculo de la vida.

El sueño eterno rimas.

 

Embaucado por tu amistad,

este endiablo cuerpo mío

absorto te mira.

 

Únicamente,

… Sintiendo.

 

Ni angustia,

ni rabia,

ni ira.

Paz perenne

entre un abrigo

de armonía eterno.

 

O.

Poesía

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