Dicen…
Que el culpable no es otro
Que el que aquel niño grande
Como un bebé sin raciocinio.
Dice…
Que no mantuvo la calma
O la sostuvo en exceso
Tanto que el escarmiento
Se introdujo en él
Desmoronamiento interno.
Dicen…
Que dejó vía libre
Asumiendo ser bueno
Nunca comprendió
El enemigo iba dentro.
Creyendo hacer lo exigido
Sin percatarse
Del sentido inverso
De las palabras
Tarde el retroceso.
Dice…
Dejó de creer
De rezar y rogar
Exiliándose repentinamente
Desapareciendo entre la gente
Sin migas de pan
Sin señales de tráfico
Sin un resquicio de humo.
Dicen…
Que deambuló por la tierra
Buscando un lugar en el mundo
De norte a sur
De arriba a abajo.
El desierto se comprometió
A ser su guarida
Su guardaespaldas
El custodio de su corazón
El sanador de su alma
El psiquiatra de su mente.
Dice…
Que entre sombras renació
Revivió su corazón
Reviró su alma
En tétrica tormenta reencarnó.
Dicen…
Que se convirtió en corsario
Despreciando el reinado celeste
La vida humana en sus manos un juguete
Su estocada aniquilaba
Todo corazón que se le arrimaba.
Dice…
Que debía ser linchado
Sin previa investigación
Sin el consiguiente juicio
Excluyendo su alegato
De los oídos exquisitos
Experimentados detractores
De un posible veredicto
Que absolviera al reo.
Conociendo que había un resquicio
Por donde salió a la luz
Lo que «nadie» sabía
De lo que todos se beneficiaban
Callados como sanguijuelas
La sangre
La salud
Le consumían
Para beneplácito de todos
Escarmiento del devoto.
Proteg
Protegía…
Cuidaba…
Quién respondió de vuelta
Cuando…
Asumió un devastador tornado
Desprotegido aguantó el chaparrón
Desprovisto del árbol
Que siempre sirvió de parapeto
En las cálidas tardes de verano
En los fríos días de invierno
Cuando la tormenta arreciaba
Cuando fue a su encuentro
Lo habían sesgado hace tiempo.
Todos dicen…
Nadie a la cara
Tendrá su significado
Miedo a estar equivocados
Y que él grande o pequeño
Hubiese tenido razón…
O.


Muchas gracias!!
saludos
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Precioso O.
Saludos
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