Uno de enero…

Cuídate…
De ese niño que con esos ojos castaños embobado en la distancia te observa inquieto…
De ese adolescente de mirada envolvente despreocupadamente se te acerca…
Pero… De ese hombre que se planta ante ti, con mirada fija, clavándotela como una rosa cobriza
En tus ojos almendrados ojos, mantén la guardia alta y una bala preparada…

Con su presencia adolescente
Con su esencia de crío
Con su voz transcrita en sensuales palabras
En una servilleta amarillenta
Desplegada de su bolsillo de improviso, como por arte de magia.

Intentará desconcertarte
Te sonará su fisonomía
Sus amables ademanes
Su voz al leer al susurrarte al oído...


… Ya poseí tu mente hambrienta de pasión
Tu coraza descerrajé inmiscuyéndome en tu corazón…
Ahora poseeré tu cuerpo entre suspiros y gemidos
Bordearé tu silueta desmitificándola con mis manos y mis labios
Desarborlaré tu fisonomía con la inhalación de la exhalación de mis gotas pectorales sobre tu erizado vello
Encrespamientos vertebrales acompasados con aullidos orquestales
Desmoronando tu interior
Como un afluyente salvaje
Rememorando esa última vez…

Inquieta y trastornada
Brincas de la cama
Enciendes las luces cual puedes
Descubres que no hay nadie…

Salvo un amasijo de sábanas
Y la bajera empapada

Sin haberte dado cuenta, por el despertar esperpéntico…
Perpleja mirada la que se encuentra una servilleta amarillenta al otro lado de la cama…

O.

9 comentarios sobre “Uno de enero…

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