Creía que solo existían
Esas cuatro paredes blancas
Donde había habitado mis días…
¡Y llegaste tú!
Derribando ese escenario estrambótico
En el que pasaba el tiempostaba el tiempo circulando…
Mostrándome que se podían pintar murales.
Que existían otros lares… Con tiempos variopintos
Cuatro estaciones temporales
Con variantes visicitudes
Donde ninguna era semejante.
Y un mundo en constante movimiento
Lleno de pasión y sentimientos
Donde sentir cada instante
Donde los pensamientos no eran sueños
Donde cada alma se somatiza con su pareja.
Las manos apretándote
por el miedo a que te fueras
Siendo una presentación…
No una despedida
Esas fisonomías desconocidas
Caminaban entre la algarabía.
Mirándonos a los ojos
Y dando libertad a las palabras
Satisfaciendo nuestra sintonía consensuada.
Nuestras miradas embelesándose.
Dando paso a nuestras curiosidades
Fortalezas y debilidades
Uniendo nuestros labios
Latidos intempestivos
Un sensación inhóspita… Un paseo por un parque comprometido.
Como testigos…
Un árbol, una fuente
Y un sencillo banco
En el que depositamos lo que poseíamos… Dando rienda suelta al leguaje.
Establecimos las pautas de devenir homogéneo
Diseñando el mapa que marcaba el sendero
Escondiédolo en una caja ocre… Custodiada por las raíces del roble
Evitando ser carnaza de cualquier diabólico viandante.
O.


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