No exprimas la estabilidad reinante por la ansiedad de acertarte
Encauzando el tránsito con necedades y algarabías desconcertantes, que hagan creer que no entendiste ni unápice, que eres un igonarta, preocupado únicamente por tus devaneos sentimentales
Sincronizaréis momentos, para poder contarnos los avatares por los que os movéis diariamente, siendo la voz protagonista del proceso equidistante, momentos escuetos en el tiempo.
Que con una simple charla, sin entrar en propaganda sentimental, ofreciendo tu escucha, tu mano amortiguadora, tu voz moldeando una mecedora donde acunarse
No obtures el canal mediático
Que respira… Inhalando la brisa del mar
Que descanse… Exhalando cualquier malestar operante
Que desahogue el atosigamiento del tránsito diario, pudiendo latir su corazón libremente, con los sentimientos emocionales y las necesidades vitales
… Sin imperativos
Sin exigencias
Sin angustias
Ni estridencias
Dando vía libre al relleno interno de tranquilidad y sosiego
… Eso que tú mismo también deseas para ella
Porque si de verdad la quieres…
Su bienestar será lo prioritario
Encadenando lapsus que se escuche, que se hable o se mantenga un silencio reconfortante.
O.


gracias
ben día
Me gustaLe gusta a 1 persona
esa es la intención maestro
de nada sirve apretar… solo vale para perder lo que se tenga
gracias por tus comentario como siempre u placer
fuerza y buendía Enrique
Me gustaMe gusta
❤️
Me gustaLe gusta a 1 persona
Un texto que respira calma desde dentro, como si cada frase fuera una invitación a bajar el ritmo y escuchar lo que de verdad importa. Me gusta cómo conviertes lo cotidiano en un espacio de cuidado mutuo, donde la presencia (sea palabra, silencio o simple compañía), se vuelve un refugio. Hay una ternura madura en esa idea de no exigir, no imponer, no forzar… solo acompañar y dejar que el otro encuentre su propio compás. Un recordatorio precioso de que querer bien es, sobre todo, dar aire, no apretarlo.
Un abrazo, poeta.
Me gustaLe gusta a 1 persona