¡Ay!…

¡Ay!…
Quién puedera topar el astro
Con el solo dedo
Permitiendo únicamente
Escuetos hazes luminosos
Como luciérnagas en el bosque
Mostrando muestras siluetas
Bailando toda la noche
Bajo una oscuridad reinante
Sea bajo la lluvia
O bajo un enorme ciprés
Cual cielo encapotado
Por nubes cristalinas
Dispersando polvo blanco

Dos cuerpos en la opacidad del día
Danzando en la luminosidad de la noche
Sinfonía de gorriones
Melodía del oleaje
Asidos ambos
En un infinito horizonte

Sin más pensamientos
Que las miradas
Sin más disyuntivas
Que las almas
Si más lejanias
Que las mentes
Sin más desvaríos
Que los corazones

¡Ay!…
Quién fuera capaz
De semejante proeza
Uniendo sentimientos y sensualidad
Sin desvirtuar la sensibilidad
De una clandestina escapada
Al amparo del cobijo del monte
Donde fusionar nuestras fisonomías
Nuestros besos y caricias
Dentro del abrigo de dos latidos
Pernoctando al unísono.

O.

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