Delante…
Una senda
Un lugar
Un encuentro…
Tranquilo y sereno de puertas para afuera
sin aspavientos que la detonen
con solo una sonrisa diseñada para ella
Un corazón que late… Que se acelera al verla
incapaz de disimular
el sentimiento que procesa
La ola le postró delante
resistió impávido
la marea
el oleaje
los embites de los mares
Ni la atronadora tormenta
es capaz de disuadir el peregrinaje
con la mirada clavada
en aquella ante la que posa su semblante
expone sus argumentos
esparando que escoja su mano… Atracción abrumadora
en la que no es consciente
del comienzo del baile
Únicamente danzan
sellados sus cuerpos
un encuadre sicero
un delirante deseo
mietras sus ojos arden
una pasión hipnotizando el instante.
O.


De ganas que un día se repita
Muchas gracias maestro
Fuerte abrazo
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Gracias
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Hay en tu poema una intensidad que no se disfraza: ese encuentro que nace casi en silencio, pero que de pronto lo ocupa todo, como una ola que no pregunta antes de romper. Me gusta cómo describes la atracción sin artificios, solo con la fuerza del cuerpo que reconoce al otro y se entrega al instante. Ese “baile” que empieza sin que ninguno sea del todo consciente tiene la verdad de lo que no se planea, de lo que simplemente sucede.
Un texto vibrante, lleno de emoción contenida.
Un abrazo, poeta.
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👏👏👏
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Hermoso …
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