Camino…

Delante…
Una senda
Un lugar
Un encuentro…

Tranquilo y sereno de puertas para afuera
sin aspavientos que la detonen
con solo una sonrisa diseñada para ella

Un corazón que late… Que se acelera al verla
incapaz de disimular
el sentimiento que procesa

La ola le postró delante
resistió impávido
la marea
el oleaje
los embites de los mares

Ni la atronadora tormenta
es capaz de disuadir el peregrinaje
con la mirada clavada
en aquella ante la que posa su semblante
expone sus argumentos
esparando que escoja su mano… Atracción abrumadora
en la que no es consciente
del comienzo del baile

Únicamente danzan
sellados sus cuerpos
un encuadre sicero
un delirante deseo
mietras sus ojos arden
una pasión hipnotizando el instante.

O.

Deja un comentario

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑