Un instante… El infinito
Un universo… En un milímetro
El cielo… Una carpa
Sostenida por cobrizos cimientos
Aromatizada por esta única rosa tatuada porto
Ensalzando el latido de mi corazón
Ardientes latidos del espíritu
Danzando las almas al galope
Aflorando delirantes sentimientos
Con el oleaje de sus miradas
Con el atropellado abrazo de sus cuerpos
Con la inspiración de la pasión
Y la perseverante estrategia del deseo.
O.


LyS, qué fuerza tiene este poema que condensa un universo entero en un solo instante. Esa manera tuya de convertir lo mínimo en infinito, de levantar un cielo entero sobre una rosa tatuada, crea una atmósfera casi física, como si el lector pudiera tocar el latido que describes.
Un fuerte abrazo, poeta.
Me gustaMe gusta