Buenos días…

Llegué de madrugada
Mietras en sueño yacías
Sin prisas con pausa

Te estuve observando
Hata el amanecer
Abrazada a la almohada
Con la pierna
Sobre una destronada sábana
Refrescando el cuerpo
En sosegada calma
Con la respiración lineal
Y un latido pausado
Un momento de tranquilidad
Reponiendo las fuerzas evaporadas
Durante el estenuante día

Ya…
Con los primeros claros del alba
Marcho… Como el guardián nocturno de la garita

Dejándote la cefetera preparada
La ropa colocada
Y ordenada la casa

Solo necesitas…
Desperezarte tranquilamente
Refrigerarte el cuerpo
Airearte el cabello
Recolocarte el flequillo
Tomándote un tiempo
Calmando el innato malestar
Del despertar
Mientras te deleitas
Con la radiante luz de la mañana.

O.

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