Su cuerpo no dejaba lugar a la imaginación
Su silueta ladeada… Insinuante
Sus curvas… Excitantes
Sus piernas… Atrayentes
Su torso… Expectante
Su melena desaliñada… Mi mente enajenaba
Escultura que cualquier artista habría pecado
Por poseerla antes de retratarla
Que con su sonrisa se insinuaba
Y esa mirada que susurraba
Que volviera a la cama
«Abrázame y dame calor
Acurrúcate a mi lado
Protegiendo mi torso
Sumiéndote en mi espacio
Que las calles están desiertas
Que nadie nos espera
Que el camuflaje nos exima
De la escarcha mañanera».
O.


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