Ese día…

Gotas de dolor me destierran de mi sueño
Noches que aún lo siento… Que aún la pregunta sigue camuflada en el tiempo

Han pasado años…
No decrece ese desasosiego… Desarma mi raciocinio… Por la incapacidad de sentenciat el hito
… Reproduce fielmente el pasado, la escena y escenario… Sin olvidar ni el más mínimo detalle

Ese puñetero día…
Donde una parte de mis sentimientos se escamoteaon, llevándose consigo un «obsequio»  de mi alma y del latido de mi pecho…

Cuando entré en aquella blanca  estancia
Con un olor que te invitaba a salir por donde entrabas
Acercándome a tu cama… Observando el «espectáculo»
Sin quererlo… Ni desearlo

… No era cobardía… Era sabiduría
Por conocer el desarrollo del presagio
Un déjà vu del maléfico itinerario.

Te vi… Vestido con tus «mejores» prendas
Un amasijo de tuberías y cables
Como un diseño diabólico
Como una enredadera
Una lápida con maquinaria adosada.

Y una mirada…
¡Qué mirada!

No era la tuya
Era de pena, de miedo, de ruego
Que hablaba por sí sola.

Me pedías que te ayudara
Que te levantara
Que nos fuéramos a casa
Suplicabas…
Y esa puta mirada que mi corazón recibía… De impotencia y de rabia
Exigiéndome lo que sabías que no podía…

Sigo reviviendo tus ojos
Sigo vaciándome por dentro
Esa mirada de socorro
Esa mirada pidiendo
Me desgasté llorando
Como nunca lo hubiera creído
Como nunca lo había hecho

Desde ese día mi vista oberva el suelo
Espero mantenerla así…
Por no saber aún… Si de debí hacer lo exigido o lo hecho.

O.

Deja un comentario

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑