Oscurecido…

No sufrir tus ojos incontestables
desmenuzando los míos
rogando una réplica
exigiendo un motivo.
Reprochando la menguante valentía
la dictadura del dorso proscrito
alquimista del subterfugio
matarife de sueños ratificados.
Ni la afrenta de tus labios
digiriendo maldiciones
blasfemando plegarias
inquiriendo
un alegato omitido.
El opio del odio eyaculando
por flagrante profanación
del latido
trasvase insospechado
del delirio al genocidio
de unos sentimientos sinceros
una pasión colonizada
de…
Una despedida sin dueños
predecesora del olvido.
No anestesió sus pesadillas
debatiéndose con la controversia
sopesando acontecimientos
desconociendo el arbitrio
continuaba…
Momento en el que la guillotina
realizó su oficio.

O.

Poesía

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