En una noche espeluznante
Cuando la lluvia no arrecia
Como las olas en una tormenta perfecta
La oscuridad es la reina
Con rayos, truenos y relámpagos
Torres, alfiles y caballos
Sin luna
Ni estrellas
Sin una simple vela
El rey desprotegido palpa la tragedia
Una habitación cual cueva
Completamente vacía
Salvo una cama
… Sin escapatoria
Sin escondrijo
Solo la protección de la sábana
El peón que lo acompaña
La borrasca cala la sábana
Empapa el colchón
Rey y peón en catatónico estado
Se somete a la dama
Su presencia corpórea
Esa oscuridad que protege su estela
Cuando sobre el rey sopesa
Qué piensa
Qué siente
Qué pasa por su mente…
Silencio angustioso
Un aullido espeluznante emana de sus latidos
Unos suspiros feroces encadena cuando da jaque al dorso expectante
Erizando el torso real ante semejante ofensiva
Unos suaves gemidos emancipados
Renuevan la posibilidad de voltear el régimen dictatorial del tablero
Cuerpo contra cuerpo
Reina y rey como únicos supervivientes del escarceo
Y entre ellos la nada
La fricción se ha apoderado del juego
Sentenciando tablas ante semejante conflicto equitativo
Un arquitectura de un arqueamiento pasional
Se entremezcla en un barítono sigilo
Dando lugar a un chapuzón cristalino sobre un tablero blanquecino.
O.


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