¿Por qué a veces eres como una hormiga (interiormente inquieta) y otras como Don Quijote (Sin pies ni cabeza)?
Te desconectas… Te conectas
Te enciendes… Te apagas
Siendo un huracán en un océano estrepitoso
En lugar de un sillón parsimonioso
Donde pueda relajarse y repostar
Dándola la tranquilidad necesaria
El sosiego merecido
Con el que se reponerse de sopor atmosférico
Y el trasiego de un día de aglomeración de acontecimientos exasperantes
Cómo no te das cuenta
Que te lo comentará cuando se aposente
Sin la nesidad de intoxicarla con ansiedades
Consiguiendo únicamente
Que se mantenga callada
Que no se deshague
Que no te lo cuente
Porque te conoce…
Y sabe que
O delantas por la derecha mentalmente
O por la izquierda confuces con el freno de mano
Sin percarte de de que lo primero que debes hacer
Es mantener la compostura mental
La armoniosidad corporal
Y ecucharla… Cuando tenga mentalmente los problemas direccionados
Y la senda planificada
Entretanto…
Cállate y relájate
Para que tu cuerpo la sirva de acomodo sensorial
Tu latido de embaucadora serenidad
Tu alma de resguardo emocional
Y yuxtapuestos…
Conformen una bañera balsámica
Donde reconfortarse
Donde adormilarse… Aun siendo en esencia (No en presencia desafortunadamente)
Y protagonizar ese profundo sueño
Que consiga olvidarse por unas horas
De cualquier cosa que no la permita dormir (Sin sueños ni pesadillas)… Sin nada que pensar… Únicamente estando en total ausencia cerebral.
O.


Deja un comentario