Cornea el flamante toro
insertando su mortífera asta
prendada de tierra y sangre
el pétreo corazón resquebraja.
Con espartana garra
el impertérrito torero
ensambla su estocada
refinada suerte
que mutila esperanza.
Riega el pecho
el lomo mana
ojos que se observan
contienen la angustia
no esquivan la mirada.
Cuestionándose…
Quién será el primero
que agache la mirada
cuál sobre el coso recueste
el peso del alma.
Nebulosa encapota
arena ensangrentada
desmitificando al adverso
de rodillas callan.
Mutilada la naturaleza
enfrentados en la plaza
dos corazones sollozando
dos esensecias en desbandada.
Mirándose cabizbajos
mientras perplejos sus sentidos
mantienen sus cuerpos enquistados
por miedo a ser el primero
en arrojar la toalla.
Perdiendo el equilibrio
por falta de flujo sanguíneo
sobre la arena desparraman
sangre, sudor y lágrimas.
O.


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